lunes, 18 de septiembre de 2017

Serie: El Reemplazante


A modo personal, soy muy crítico de las producciones chilenas en general: la necesidad de generar rating merma considerablemente las posibilidades de hacer producciones de calidad, teniendo como resultado una parrilla televisiva bastante mediocre, pero, de la misma forma que el desierto florece una vez al año, hay también apariciones que pueden sorprender gratamente y, “El Reemplazante” es una de ellas.

“El Reemplazante”, como serie, está muy bien lograda partiendo de la base de que nada está elegido al azar: todos los detalles están bien considerados, desde el elenco, la dirección, la fotografía, la música y el guion. Uno, como espectador, aprecia eso y que la sinergia de estos elementos brinde un producto tan bello desde el punto de vista de la realización, pero, sin lugar a dudas, el principal atractivo de esta serie no pasa por estos elementos: esta serie sirve como radiografía de una parte de la sociedad que muchos prefieren barrer bajo la alfombra.

Analizando las producciones chilenas, cuando estas tratan de abordar ciertas realidades las toman desde un punto de vista que bordea lo caricaturesco, generando la alienación del espectador con lo que se desea mostrar. En “El Reemplazante”, la escuela es el escenario ideal para mostrar la cruda realidad de las poblaciones marginadas de nuestro país. Como mencionamos en el párrafo anterior, ningún elemento es azaroso y la elección de la escuela como locación para mostrar estas realidades obedece a un principio sociológico, ya que la escuela es un lugar donde convergen personas con distintas experiencias y perspectivas de la vida. Acá vemos como la pobreza, la marginalidad, la delincuencia y la discriminación son pan de cada día en ciertos lugares del país y los muestran de una forma cruda y verídica a través de las historias tanto del profe Charlie (cariñoso apodo que se gana Carlos Valdivia), como de cada uno de sus alumnos. Es interesante ver como cada uno de ellos toman distintos caminos y enfrentan estos problemas: algunos luchando por surgir mediante el estudio, otros tratando de lograr reformas estructurales en la educación y la sociedad, y otros que hacen usufructo del dinero fácil que otorga el narcotráfico y la delincuencia.

Los elementos descritos anteriormente en estos párrafos se van amalgamando de manera armónica, logrando una realización bastante pulida, donde uno puede apreciar la realidad que los directores desean plasmar y también siguiendo la historia y los personajes de manera empática y cercana.

El único gran reparo de la serie es que posee dos temporadas y el final de la segunda deja cabos sueltos para una tercera temporada que, por falta de apoyo, no pudo realizarse: deseo en lo más profundo de mi ser que esto se subsane algún día.

Escrito por Migue 

1 comentario:

  1. ¡Holaaa! Yo he visto parte de la primera temporada y me encanta, es muy buena la serie y me sorprende lo bien que la trabajaron considerando que en Chile casi ni se producen series como éstas. Además, refleja muy bien la realidad de algunos liceos del país.
    ¡Saludos!

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