martes, 12 de septiembre de 2017

Serie: How I Met Your Mother

Es que podría elegir cualquier frase célebre de la serie para iniciar esta pseudo reseña, motivada por la decisión que tomó la plataforma de streaming más famosa a nivel mundial, Netflix, de retirar de su repertorio a la tan polémica sitcom. Podría haber iniciado con cualquiera de las enseñanzas de vida que Ted Mosby y la pandilla nos dejan a través de las nueve temporadas de viaje, pero, honestamente, no puedo elegir solo una. 

Porque de eso trata “How I Met Your Mother” (Cómo Conocí a tu madre en español): de la indecisión y de las decisiones, del camino que tomamos, de las personas que conocemos, a quienes preservamos y a quienes dejamos ir, de la vida misma. Con un protagonista soñador, Ted, la pareja de amigos que le cuida y protege con aire paternalista, Marshall y Lily, el amigo mujeriego cómplice de las más alocadas aventuras, Barney Stinson, y la chica que conocen una noche en su bar favorito, Robin Scherbatsky: Grupo al que veremos reír, llorar y sobre todo amar a lo largo de toda la serie. Personajes que llegamos a querer con defectos y virtudes por el mismo motivo ya mencionado, porque así somos las personas, porque así es la vida, y HIMYM es un fiel reflejo de ella. 

Vemos el mundo a través de Ted: escuchamos la historia desde principio a fin bajo su narrativa, y la idea de contarle a sus hijos como conoció a la mujer de sus sueños, lo que desde el comienzo es una excusa para contar cada una de las anécdotas que en su juventud, y a través de los años vive en compañía de sus inseparables amigos, y de las muchas chicas que se toparon en su camino, antes de conocer a quien él mismo llama “la indicada”. En este entretenido trayecto, la búsqueda de aquella mujer pasa a segundo y tercer plano cuando las vidas de nuestros protagonistas comienzan a entrelazarse de maneras sorpresivas, dándonos tantas emociones como un público puede desear y más, poniendo a prueba afectos y amistades, y, con eso, a nosotros mismos, porque la historia se vive tan intensamente que los espectadores no quedamos inmunes. 

Dentro de la enorme gama de sensaciones que “How I Met Your Mother” dejó en mi la primera vez que la vi, rescato las lecciones que cada episodio, entre risas, canciones y rutina, intenta dejarnos. Que el amor es diferente para cada persona y con cada persona, que puede durar días, pero también puede durar toda la vida, que quizás debas esperarlo años o quizás llegue repentino, pero siempre sabrás cuando es el momento. Aunque, por sobre todas las lecciones románticas hay algo más importante: un sentimiento que puede aún más, una frase que resume a la perfección estas nueve temporadas de cuentos, y es que cualquier cosa que hagas en esta vida no será legendaria a menos que tus amigos estén ahí para verlo. 

Con estas palabras, no me queda más que preguntar, ¿Conoces a Ted?, si la respuesta es no, y gozas de las series tanto como yo, toma tus snacks favoritos y disponete a buscarla en los miles de servidores que no son Netflix, porque muchos la tienen completa: descárgala o cómprala, disfrútala, pero apróntate a un final cuestionable, porque, tal como dice nuestro buen Mosby, incluso sabiendo como va a terminar, no significa que no puedas disfrutar el paseo. Te aseguro que lo harás.

Escrito por Salomé, puedes seguirla en Instagram ticando aquí 

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